‘Así derroté al coronavirus’

Con aguapanela caliente con limón y bicarbonato, pero con disciplina, el Paciente Número 3, logró sobrevivir a la pandemia. Hoy, recuperado, sigue en aislamiento. Por primera vez relata su pesadilla con final feliz.  

Como Moisés, el bíblico personaje rescatado de las turbulentas aguas del Nilo, el Paciente Número 3, logró sobrevivir al contagio que hoy tiene paralizado a 184 países, incluido Colombia.

El hombre de 71 años resultó contagiado por el virus letal, dos días después de haber visitado a su hermana que lo importó de Italia, donde está radicada desde hace 25 años.

Sin saber que ella era otra las miles de víctimas que contrajo la enfermedad en un avión, inesperadamente, le estrechó la mano y le dio la bienvenida.

“Nosotros fuimos a saludarla, a los dos días de haber llegado. Ese día ella estaba bien, sólo me dijo que tenía como cansancio, seguramente por el viaje, 16 horas en un avión, muy tremendo”.

“Ese fue el único contacto. A los dos días, comencé a sentir una maluquera tenaz. Comencé a sentir decaimiento, resfrío como cuando le da una gripa, malestar en todo el cuerpo, una fiebre alta, como soy hipertenso también la tensión se me estaba subiendo”, recordó.

El encuentro duró diez minutos. Después regresó a su casa, sin imaginar que en ese abrazo fraterno se había incorporado el virus que lo puso en un alto riesgo.

El contagio

Su hermana, de 74 años, la primera infectada por el coronavirus, llegó al país el jueves 5 de marzo en un vuelo internacional procedente de Italia, unos de los principales focos de la pandemia que hoy deja por lo menos 926.030 casos confirmados y 46.391 muertos en todo el mundo.

“Creemos que mi hermana adquirió el virus en el avión. Ella es la única que lo contrajo. Su hija y demás familiares que viven en Italia, el segundo país más afectado después de China, están completamente sanos”, acotó.

“Ninguno de ellos la contrajo, ni siquiera una de sus hijas que es enfermera en Italia y que hace parte de los equipos médicos que atienden la emergencia”.

La dama tomó un bus y se dirigió a Neiva. Llegó el sábado 7 de marzo.  Luego tomó un taxi y si se dirigió a la casa de la hermana donde pasaría la temporada.

Dos días después, ellas comenzaban a sentir las mismas dolencias, que yo, lejos de allí, también padecía.

“Mi otra hermana, de 68 años, estaba como agripada, con maluquera. Las dos estaban con los mismos síntomas, entones llamamos a un amigo que trabaja en la Alcaldía y le contamos”, relató.

“El amigo habló con el director del hospital y le indicó que se desplazaran hasta allá, no por urgencias, sino en otro lugar. Eso fue el domingo como a las nueve de la noche”, precisó.

La alarma

Desde entonces, los médicos ordenaron su hospitalización inmediata. Los dos casos dispararon las alarmas. Las dos pacientes, por la sintomatología, aplicaban para coronavirus.

Otro paciente, al parecer proveniente de los emiratos árabes, había ingresado como sospechoso. Los casos, por orden del Ministerio de Salud, se mantuvieron en total reserva.

Las dos hermanas fueron sometidas a un aislamiento asistido por el equipo médico, en habitaciones separadas, totalmente incomunicadas.

“Le tomaron la prueba y enseguida me les salió positivo. La noticia solo se conoció el 12 de marzo. Luego me llamaron a mí, y también salí positivo”. Por eso era el Paciente Número 3.

En cuarentena

Sin embargo, le dieron las instrucciones y le ordenaron aislamiento domiciliario severo.

“A mí esposa le tomaron la prueba y resultó negativa. Ella no contrajo la enfermedad, está sana, fuerte como un roble”, comentó.

“Los dos son pusimos de acuerdo, nos pusimos tapabocas, manteníamos la casa muy limpia, nos lavábamos las manos cada rato, cumpliendo todos los protocolos que nos mandaban”.

El Paciente Número 3, no tenía otra alternativa que afrontar el contagio con tranquilidad, en reposo, con fe, confinado en su residencia, creyendo siempre que lo mejor está por venir.

“Estuve tres días muy malo, casi no dormía, tomaba acetaminofén para el dolor como me indicaron en la Secretaría de Salud.

“Duré tres noches sin poder dormir. Todo el tiempo tomaba acetaminofén, me paraba a las seis de la mañana y tomaba el medicamento para el dolor y para la tensión, sagradamente, todos los días, confiando que esto me pasaría pronto. Así se me fue mermando”, comentó hoy con la sensación de haber vuelto a nacer.

‘Así derroté al coronavirus’ 2 2 abril, 2020

El Paciente Número 3, logró romper la cadena de contagió y hoy está salvo.

Prueba negativa

“Mi esposa, en cambio salió negativa, ella no se infectó de coronavirus. El cuidado que tuvimos, al aseo permanente y al cuidado. Eso nos salvó”, afirmó.

“Me bañaba todos los días, en un baño aparte, con jabón y toalla sólo para mí. Ella utilizaba otro baño y tenía sus propias cosas”.

“Los dos solitos nos cuidábamos, las comidas aparte, cada uno tenía su baño aparte, sus cubiertos, sus platos y pocillos aparte”, siguiendo paso a paso las instrucciones.

“Seguí cuidándome, aislado, como me dijeron los médicos. Siempre nos daban las indicaciones por teléfonos, no estuvieron en la casa, pero llamaban constantemente preguntando sobre la evolución de la enfermedad”.

“Me llamaban por la mañana, al medio día, por la parte, para qué, hubo mucho acompañamiento. También me atendía un psicólogo”.

El secreto

Nunca nos dieron medicamentos, porque para el coronavirus, no hay ningún remedio. Para eso no dan droga. Solo tomaba medicamento para la tensión.

Lo que si tomo todos los días, es agua aromática caliente y agua de panela con harto limón y un poco de bicarbonato. Más limón que bicarbonato, ese si es poquito, muy poquito. Esa es la receta.

Todo el tiempo permanecimos encerrados, no salía ni a la puerta, todo el tiempo permanecía con tapabocas a toda hora, solo me lo quitaba para comer o para tomar algo.

Sin contacto

Con la familia no tuvimos ningún contacto, solo hablábamos por teléfono. Ellos también estaban en cuarentena porque habían adquirido el virus.

“Algunos amigos nos traían algunas cositas como vitamina C, leche, queso, a veces bebidas para hidratarnos. Las cositas las dejaban en la puerta”. De hecho, la pareja, vive de un pequeño subsidio económico que no les alcanza para sobrevivir.

Esto fue tremendo, mis dos hermanas hospitalizadas y aisladas, cada día más enfermas, malucas, y últimamente fueron mejorando. Ahora están estables, pero la segunda prueba que les tomaron salieron positivas, pero ellas se sienten bien”, recalcó.

Sin saber que los esfuerzos que habían realizado en las dos semanas críticas, habían dado resultados. El Paciente Número 3, había logrado romper la cadena del contagio, como ocurrió con otros 39 casos en Colombia y el primero en el Huila. Otros tres pacientes también resultaron victoriosos y hoy cuentan en secreto el final de la pesadilla.

“Ahora me siento muy bien, muy contento, ese día cuando me dieron la noticia fue un descanso tenaz, es como nacer de nuevo, como renacer para iniciar de nuevo”, acotó.

“El 13 de marzo me tomaron la segunda prueba y en esa salí negativo. Fue una felicidad. Cuando me informaron que la prueba había resultado negativa volví a respirar tranquilo”, afirmó,

“Rompí la cadena de contagio. Con aguapanela caliente, bicarbonato y limón, matamos al virus”, repetía.

“Aunque me alivié, los médicos me recomendaron que debía continuar en aislamiento al menos dos semanas más”.

No podía cantar victoria. Por una razón, los pacientes dados de alta pueden contagiarse con el mismo virus, incluso, los convalecientes pueden desarrollar anticuerpos que los harán inmunes al virus que los infectó, pero la reinfección no es imposible, según los especialistas. Aun así, la segunda infección suele ser menos grave.

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